martes, 23 de abril de 2013

Oratoria: La juventud y sus valores

La juventud y sus valores es el titulo de una excelente oratoria presentada por la jovencita Anarelis Polet Muñoz González, del pueblo de Guayanilla. Ella obtuvo el tercer lugar en el Certamen de Oratoria auspiciado por el Club de Leones y celebrada en San Germán, P.R. El Jurado estuvo compuesto por una serie de personas expertas en esta materia.  Hubo cuatro presentaciones cuyo propósito era concienciar a los jóvenes y a los adultos sobre la importancia de los valores, tema muy latente en todas partes, especialmente en las escuelas. Es encomiable la creatividad de los jóvenes que forman parte de esos pocos que se preocupan por el bienestar de sus pares. Felicito por este medio a esta joven, quien amablemente me ha permitido publicar su oratoria. Espero les guste y tomen muy en serio el mensaje que encierra. Sin mas preámbulos, los dejo con la misma.

La juventud y sus valores

            “Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.” Charles  Augustin. Juventud, brillante palabra que resalta sobre las demás etapas de la vida del ser humano. Poetas han aludido a ella como un “divino tesoro”. Los jóvenes somos muy preciados y valiosos, ¿por qué? Por la única y sencilla de razón de poseer esa chispa que nos contagia del entusiasmo y devoción que nos caracteriza. Somos valiosos porque portamos las ideas innovadoras del presente y somos los profesionales preparados en el futuro para lograr los cambios necesarios en nuestro país.
            Por otro lado es lamentable ver como día a día la energía y entusiasmo de la juventud va cayendo en un vacío, en un mundo sin valores, agobiados por las drogas, involucrados en crímenes y tildados de desertores escolares. Será una lucha sin fin para que la sociedad pueda rescatar los jóvenes de esa oscuridad que cada día nubla su vida.
            La juventud hoy día está sumamente dañada y corrompida, esto según los moralistas. Estas personas moralistas los juzgan y señalan culpables sin piedad. No culpemos a las amistades, no culpemos a la escuela, no culpemos a los gobernantes, ¡NO! En la mayoría de los casos los principales responsables de las conductas criminales en los jóvenes son los padres que no han asumido aún el verdadero rol en la vida de sus hijos.
            Formo parte de la ya mencionada juventud, soy testigo a diario del comportamiento de algunos jóvenes. De que muchos carecen de respeto, integridad moral, ética, responsabilidad, entre otros. Es impactante estar en contacto con ese tipo de comportamiento. Me preguntó; ¿es normal para ellos comportarse de esta manera?, ¿actúan así en sus hogares?, ¿sus padres no les inculcaron valores y principios? A diario me digo: esto no puede estar pasando. No recae en la juventud la responsabilidad de saber lo que es bueno y malo. Es en el hogar que, papá y mamá deben inculcar estos valores, también se debe continuamente reforzarlos. Pero muchos jóvenes carecen de un hogar íntegro, sus hogares son disfuncionales, están solos en la calle no tienen quien le modele, o sea, ejemplo de valores positivos.
       El comportamiento de los jóvenes es visto por los adultos como inaceptable, pero me pregunto: ¿los adultos practican lo que predican?, ¿será ésta la causante de la crisis de valores que vivimos? La sociedad está formada por todos: niños, jóvenes y adultos. Así que todos deberíamos ya predicar la moral con compromiso. Reforcemos el núcleo familiar al igual que otros aspectos de nuestro diario vivir. Ya la escuela cumple su parte, ya la Iglesia predica el buen camino, todos debemos esforzarnos, nuestra juventud lo merece.
Respeto, responsabilidad, civismo, compromiso, justicia y confianza valores de fácil adquisición. Propongamos que los padres se involucren más en las actividades extracurriculares de sus hijos. Inviertan tiempo, compartan en familia. Apoyen sus preferencias y gustos. Como por ejemplo actividades recreativas tales como: baile, canto, banda y deportes. Apoyen la participación de sus hijos en organizaciones escolares y cívicas. Ambas apoyan y ofrecen a nuestros jóvenes la oportunidad de desarrollar sus talentos para el bien de nuestra escuela y país.  Practiquen junto a ellos sus pasatiempos. Jamás elijan por sus hijos. Tomen la tarea de saber que realmente quieren ser en un futuro, aconséjenlos o mejor aún simplemente escúchenlos.
             Para finalizar reitero que la juventud es un divino tesoro que se va, pero se recuerda por siempre. Los valores se inculcan desde la niñez y viven con ellos para siempre, estos forman parte esencial en todas las facetas de su vida. Ahora bien, no todo está perdido con nuestra juventud. Apreciemos en este momento el compromiso de mis compañeros oradores. No pensamos en el trabajo extra, pensamos en la oportunidad que nos brinda este tipo de organización para demostrar nuestro talento y para dar el ejemplo de jóvenes comprometidos. Somos jóvenes y representamos los valores morales, sociales, cívicos y religiosos que aún imperan en nuestra sociedad. Yo quiero un mejor Puerto Rico y sé, que si cada uno de nosotros aportamos tan solo un granito de arena, en tan encomiable causa, lograremos ese Puerto Rico tan soñado y anhelado.

                                                                                                                                                                                                                                                            Por:

                                                                                                  Analeris Polet Muñoz González

                                                                                                            Guayanilla,P.R.

 

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